Identidad digital ¿Ser o no ser?

¿Qué hablamos realmente cuando hablamos de identidad digital?

¿Un perfil de Facebook, una nota en un blog? La identidad digital es mucho más que eso.

Empecemos por el principio. Entendemos por “identidad” al conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.  Esta identidad se refiere al individuo, pero no tiene sentido si éste no forma parte de un grupo social.

En un momento en el que todo gira en torno a las nuevas tecnologías, podríamos definir a la “Identidad digital” como el conjunto de rasgos que caracterizan a un individuo o colectivo en un entorno tecnológico, en este caso internet.

Ahora bien. ¿Esto es bueno o malo?

Hace unos meses estaba dando una charla On Line para una escuela de negocios de real estate sobre marketing digital para desarrolladores e inmobiliarios y me llamó la atención cuántas “personas físicas” que participaban no tenían identidad digital, eran “in-googleables”, valga el término. De hecho, sus empresas, en algunos casos, ¡eran ellos mismos! Y no aparecían en internet. ¿Pero cómo se dan a conocer? fue mi primera reacción. Por contactos y conocidos, fue la mayoría de las respuestas. ¡No saben la cantidad de oportunidades de negocios se están perdiendo!, les comente.

Volviendo a la pregunta anterior. Yo no diría si es bueno o malo, sino que es imprescindible tener una identidad digital en los tiempos que corremos. Pero lo importante es que esa identidad digital la construyamos y alimentemos nosotros, con contenido, y no sólo a través de los rastros que vamos dejando como usuarios de internet y de nuestra interrelación con otros usuarios.

Y el buscador de Internet participa del partido. Google define la identidad, es el medio o el vehículo para la definición. No solo busca, sino más bien nutre de resultados, de contenidos que conforman la identidad digital de cualquier mortal: “Si no pasás la prueba del previo googleo no existís”, refieren las consultoras de recursos humanos.

Ahora bien. ¿Cómo se construye una identidad digital? De forma activa, aportando a internet textos e imágenes (en webs, blogs, redes sociales como Facebook, Twitter, LinkedIn, etc. ) y vídeos (en canales como Youtube, Vimeo, Flickir, etc.), participando, en definitiva, del mundo web. Un perfil de usuario, se enlaza a perfiles de otros usuarios o contactos. Y a partir de ahí comienza la viralización y la visibilidad en la red. Una identidad digital bien gestionada no sólo repercute en una vida más activa en todos los ámbitos (generando lo que se llama reputación digital) sino que también tiende a consolidar un entramado social más sólido fuera de Internet.

Todo es marketing. Las empresas y las personas que las conformamos debemos ser conscientes que la forma de darnos a conocer ha cambiado y mucho. El “Quienes Somos” de las webs corporativas ya no es solo un texto institucional. Deben abrirse mostrando realmente los nombres de “quienes somos” con sus respectivos links a las redes sociales asociadas. Las empresas están hechas por personas. Son y respiran al ritmo de sus equipos y directivos. ¿Cuál es la razón para no mostrarlo?.

Debemos mirar el mercado con una visión más innovadora y provocadora. Las empresas que no tengan una identidad digital fuerte tenderán a desaparecer en el mediano plazo. Y definitivamente debemos  aliarnos a google (nos guste o no), porque si no estás en google, como dicen los jóvenes, “no existís”.

Arq. Marcelo Langone